Enero. El inicio de un nuevo año. Una oportunidad de reinventarse a uno mismo y plantear qué queremos conseguir durante los siguientes 12 meses.

Pero de vuelta a la realidad, todos sabemos que la mayoría de Propósitos de Año Nuevo fracasan. ¿Te planteas todos los años los mismos objetivos y nunca los consigues? No te preocupes. A todos nos ha pasado.

Lo cierto es que la gran mayoría de personas fracasan estrepitosamente al cumplir con sus Propósitos de Año Nuevo. De hecho, este es un dato objetivo que ha sido evaluado en numerosas ocasiones. ¿No me crees? ¡Sigue leyendo!

El famoso experimento de 1986 que puso a prueba los propósitos de Año Nuevo:

Lo cierto es que se trata de una cuestión que a muchos nos ha rondado por la cabeza más de una vez. ¿Realmente es tan complicado cumplir con los Propósitos de Año Nuevo? ¿Dónde estamos fallando?

En 1986 se llevó a cabo en Estados Unidos un estudio que pretendía arrojar algo de luz a este asunto. El famoso “The New Year´s resolution project” encuestó a cientos de ciudadanos los dos días antes de Nochevieja para saber cuáles eran sus Propósitos de Año Nuevo.

Los resultados fueron bastante interesantes y puedes consultar el estudio entero aquí.

Los investigadores se dieron cuenta que la mayoría de los encuestados se centraban en el mismo tipo de propósitos. Pero lo realmente interesante no era las veces que un mismo objetivo se repetía una y otra vez, sino algo mucho más impactante que descubrirían más adelante.

Durante todo el resto del año, los investigadores llevaron a cabo un seguimiento de los participantes para ver si habían conseguido cumplir con sus tan nobles Propósitos de Año Nuevo. Los resultados fueron absolutamente reveladores:

  • El 25% de los participantes no pudo mantener sus propósitos ni siquiera una semana.
  • El 77% lo dejó a la segunda semana.
  • Tan sólo un deprimente 8% de los participantes logró cumplir con sus Propósitos de Año Nuevo.

Esto nos deja dos cosas en claras:

  • Lo fácil que es formularse unos propósitos y lo difícil es mantenerlos.
  • Algo distinto tuvo que hacer ese 8% para llevar a cabo sus propósitos hasta el último momento.

¿Existe entonces una fórmula secreta? Bueno, lo cierto es que hay ciertas claves vitales a tener en cuenta si queremos tener éxito con nuestra empresa.

Y no. No son cuentos chinos. Son hechos probados científicamente y sometidos a estudio que pueden marcar una verdadera diferencia entre el éxito y el fracaso. No solamente con los Propósitos de Año Nuevo, sino con cualquier otro objetivo.

Pero antes de desvelarte esta receta secreta, primero necesitamos comprender un poco mejor la naturaleza última de los Propósitos de Año Nuevo.

¿Por qué en Año Nuevo?

En más de una ocasión he podido leer cierto escepticismo en las redes sociales por parte de personas que afirman que es totalmente absurdo plantearse los Propósitos de Año Nuevo. Que las metas y objetivos pueden plantearse en cualquier momento del año.

Bien. En parte, tienen bastante razón. Ya que como veremos más adelante, el hecho de plantearse nuevas metas no es algo que tan solo requiera un esfuerzo el día 31. El monitoreo y seguimiento durante los 12 meses del año es absolutamente vital.

Entonces, ¿qué hace que el comienzo de un nuevo año sea el momento perfecto para proponerse nuevos objetivos?

Aunque pueda parecer una tontería, el hecho de hacerlo cuando se inicia un nuevo año no es más que un acto simbólico. Una alegoría de que al igual que el año, nuestra vida también tiene un nuevo comienzo y una nueva oportunidad para empezar.

De hecho, en psicoterapia no es extraño que se utilicen actos simbólicos para hacer más tangibles los cambios cognitivos.

¿Nunca has quemado en un papel algo que querías dejar atrás en la hoguera de San Juan? – Si no es así, te lo recomiendo encarecidamente – Obviamente, es absurdo pensar que el simple hecho de hacerlo, va ayudarte a superar una situación difícil.



No es el propio acto el que tiene el poder, sino tu cambio mental consciente. La acción física no es más que un refuerzo. Puede que te parezca una chorrada, pero te aseguro que es algo que funciona.

Algo más o menos parecido ocurre con el inicio de un nuevo año. Este cambio de calendario actúa como una especie de catalizador para nuestra mente que nos ayuda a darnos a nosotros mismos una nueva oportunidad.

Una fuerza invisible cargada de motivación y ganas de lograr un cambio real.

¿Cuáles son los Propósitos de Año Nuevo más habituales?

En 2012, al periódico The Times publicó una lista con los 10 propósitos de Año Nuevo más comunes:

  1. Hacer más ejercicio.
  2. Dejar de fumar.
  3. Aprender algo nuevo.
  4. Perder peso.
  5. Comer mejor y más saludable.
  6. Solucionar deudas.
  7. Tener más vida familiar.
  8. Viajar más.
  9. Tener menos estrés.
  10. Beber menos alcohol.

Es probable que te sientas identificado con esta lista. Todos nosotros nos hemos planteado alguno (o algunos) de estos propósitos. ¿Y tú? ¿Los has cumplido alguna vez?

Personalmente, desde hace unos años mis Propósitos de Año Nuevo son bastante más específicos y relacionados con metas profesionales. Más que nada porque muchas de las metas plasmadas en esta lista ya las he cumplido en algún momento de mi vida.

Pero reconozco que en el pasado he fracasado muchas veces en la consecución de mis objetivos de Año Nuevo (como el resto de los mortales).

Entonces, ¿cuál es la razón principal que nos puede llevar al fracaso? Pues bien, la mala noticia es que hay muchas razones. La buena es que es más sencillo de lo que parece evitarlos y conseguir tus objetivos en este 2019.

5 razones por las que no consigues cumplir con tus Propósitos de Año Nuevo:

1) Eres poco realista:

Quizás esta sea una de las razones principales que nos lleva al fracaso. Vale que quieras ponerte en forma, pero ¿cómo vas a empezar corriendo 5 km al día si llevas una vida sedentaria?

Aguantarás 1, 2 e incluso 3 días. Pero ya está. Es probable que en menos de una semana ya hayas abandonado tu nuevo propósito. ¿Y luego qué?

Pues que aparecen las excusas: “bueno, es que tampoco tengo tanto tiempo”, “no llevo una vida tan sedentaria”, “mi día a día no me deja espacio para nada más”. Y un largo etcétera de justificaciones absurdas.

El problema suele ser que nos ponemos unas metas tan poco realistas, que es completamente imposible cumplir con ellas.

2) Confías demasiado en tu fuerza de voluntad:

Sí tienes la suficiente fuerza de voluntad como para cambiar radicalmente de vida y cumplir con todos tus objetivos desde el principio hasta el final, ¡WOW! Me alegro muchísimo por ti.

Pero para el resto de los mortales, eso es imposible.

En ocasiones, confiamos demasiado en nuestra fuerza de voluntad, cuando ya te adelanto que lo más probable que es que tarde o temprano nos deje en la estacada.

Para entender este fenómeno en profundidad, es importante conocer algo sobre nuestra anatomía cerebral.

La fuerza de voluntad es un mecanismo ubicado en la corteza prefrontal. Evolutivamente, una de las partes más nuevas de nuestro cerebro. Está muy bien si necesitamos tirar de ella un día puntual para levantarnos a las 5 de la mañana, pero si abusamos, nos acabará por abandonar.

La razón es muy sencilla, y está relacionada con la economía mental.

La fuerza de voluntad es un elemento que gasta grandes cantidades de energía y recursos. Nuestro cerebro siempre intentará ahorrar al máximo por cuestiones de supervivencia. Con lo que lo más normal es que prescinda de la fuerza de voluntad cuando nuestra mente está agotada.

¿Entonces? ¿Como lo hacemos? Muy sencillo: construyendo hábitos.

La naturaleza es mucho más sabia de lo que podríamos creer. Para gastar menos energías en todas las acciones que hacemos a diario, crea hábitos.

¿Y qué son los hábitos? Unas acciones que hacemos a diario casi de forma automática e inconscientemente y que hemos construido a base de repetirlas día tras día.

¿Te imaginas tener que pensar todas las mañanas en cómo y cuándo lavarte los dientes? ¿Verdad que después de tantos años lo haces sin pensar? Eso es claramente porque lo has convertido en un hábito. Y lo mismo puedes hacer con cualquier otra acción.

Los hábitos son un tema muy complejo e interesante, así que quizás hablaremos en más profundidad otro día. Mientras tanto, te recomiendo la página de Tania Sanz Habitualmente.com en la que podrás ahondar un poco más acerca del proceso de creación y mantenimiento de los hábitos.

Lo que quiero que te quede claro es que es mucho más fácil llevar a cabo una acción diaria cuando la convertimos en un hábito. Más que nada porque no dependeremos de la fuerza de voluntad para ello y nuestro cerebro trabajará de forma mucho más eficiente.

¿No tienes ni idea de cómo empezar? No te preocupes. Más adelanto te cuento mi truco infalible para establecer nuevos hábitos sin fracasar.

3) Eres demasiado general:

¿Quieres perder peso? ¿Cuántos quilos? ¿En cuánto tiempo?

¿Quieres ser más culto? ¿Mejor persona? ¿Ponerte en forma?

Bueno, está bien empezar marcándose una meta general. Pero si luego no vas a ser más específico, no vas a saber ni por dónde empezar.

La razón es muy simple: sin especificidad, es complicado hacer un plan, y más complicado aun valorar si hemos cumplido o no con nuestro objetivo.

Por ejemplo, volviendo al propósito de ser mejor persona. No solo es una meta extremadamente general, sino que además, es demasiado subjetiva.

¿Qué es para ti ser una buena persona?

  • Alguien que trata bien a los de su alrededor.
  • Que no grita.
  • Que no insulta.
  • Que colabora con ONG’s.
  • Que cuida de los animales.
  • (…)

Pueden ser muchísimas cosas distintas. Claro que el objetivo último será sentirse mejor persona, pero sin una acción concreta, es prácticamente imposible que lo consigas.

4) Tienes demasiados objetivos:

Reconozco que en esto he pecado más de una vez (y más de dos).

He aceptado más objetivos de los que podía abarcar, y he acabado estresándome, abandonando la mitad y sintiéndome horriblemente decepcionada conmigo misma.

Después opté por proponerme unas pocas metas, más sencillas y realistas. A medida que he ido cogiendo confianza, he aumentado no solo la cantidad de propósitos, sino también su dificultad.

Pero si aún eres novato en esto de establecer Propósitos de Año Nuevo, te recomiendo que empieces por unos pocos. Si tienes demasiados, acabarás por perder el foco y la concentración y es probable que no consigas nada.

5) No tienes un Plan de Acción:

Para mí, este es el elemento primordial del éxito no solo con los Propósitos de Año Nuevo, sino con cualquier otra cosa en la vida. Sin un plan, estás perdido.

Imagina que quieres empezar a comer mejor. ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Qué proceso llevarás a cabo? Esto es algo que tienes que plantearte en el mismo momento en el que haces los Propósitos de Año Nuevo. Un “ya lo veré” no sirve de NADA.

Una meta es solo eso, una meta. Es el plan de acción que hay detrás el que te va a llevar del punto A al punto B.

7 claves infalibles (y avaladas por la ciencia) para conseguir tus objetivos:

Ahora que ya sabes por qué es tan interesante hacer propósitos en estas fechas, y los errores más comunes que puedes cometer, ha llegado la hora de explorar las claves infalibles para conseguir tus objetivos.

Nunca me gusta dar ningún consejo a lo loco, así que todo lo aquí expuesto no solo está avalado por la ciencia a través de estudios e investigaciones, sino que además, son estrategias que a mí me han funcionado.

¿Preparado? ¡Genial! Toma papel y boli porque esto te va a interesar.

1) Escribe tus propósitos y objetivos en papel

“Qué consejo más tonto”, pensarán algunos. Pero de tonto no tiene nada. Te doy mi palabra.

Según un estudio de Mark Murphy llamado The Gender Gap and goal-Setting, las personas que escriben sus metas tienen entre 1.2 y 1.4 más posibilidades de tener éxito que las personas que no lo hacen.

Pero la razón no es pura suposición, sino que es parte del funcionamiento de nuestro cerebro.

Existe un proceso llamado codificación, gracias al cual nuestra mente lleva cierta información hasta el hipocampo (una de las partes más razonables de nuestro cerebro) dónde es analizada concienzudamente.

Gracias a este análisis, somos capaces de hacer valoraciones, trazar planes y almacenar aquello que es más importante en nuestra memoria a largo plazo.

¿Y qué tiene que ver el acto de escribir en todo este proceso? Muy sencillo. Ayuda a que este proceso se desencadene. Pura neurología.

Además de todo lo anteriormente mencionado, cuando se trata de establecer metas hay dos enemigos principales:

  • La falta de compromiso.
  • La falta de memoria.

¿Sabes cómo puedes evitar ambos problemas de un solo plumazo? Sí, exacto, escribiendo tus metas. Extremadamente sencillo, ¿verdad?

Por otra parte, hay que tener en cuenta que los pensamientos no son un elemento palpable ni físico. Al escribirlos en un papel los estamos haciendo tangibles. Les estamos dando cuerpo y volviéndolos más reales.

Existen una multitud de programas, blocs de notas virtuales y aplicaciones móvil para escribir estos propósitos. Pero olvídate.

Yo estoy muy a favor de la revolución digital, pero hay ciertas cosas que es mejor hacerlas a la vieja escuela.

Mi recomendación es que escribas tus Propósitos de Año Nuevo de tu puño y letra. No solo es más personal, sino que ayuda a que la codificación sea más efectiva.

Esto tampoco lo digo yo. De hecho, un profesor mío de la universidad no dejaba de repetírnoslo cuando nos veía tecleando sin parar en su clase mientras tomábamos apuntes.

En mi caso, apunto todos mis objetivos y metas en una libreta que uso también como agenda. También puedes hacerlo en un trozo de papel y guardarlo en un lugar seguro dónde puedas consultarlo en todo momento.

2) Formula tus Propósitos de Año Nuevo siguiendo los estándares SMART:

Es muy probable que ya hayas oído hablar de los objetivos SMART en repetidas ocasiones. Si no es así, te haré un breve resumen.

SMART son las siglas de 5 palabras (en inglés) que definen a la perfección cómo debe ser una meta u objetivo ideal:

  • Specific (específico): ya hablamos en el anterior apartado de lo importante que es que los objetivos sean poco generales y muy específicos. Cuanto más específico y concreto seas con tu meta, mucho mejor.
  • Measurable (medible): para que un objetivo sea medible, tiene que tener números. Así de fácil. Si quieres perder peso, especifica cuántos quilos quieres perder. Si deseas tener una vida activa, escribe cuantas horas de deporte semanal tienes pensado realizar. De esta forma, logramos concretar y especificar muchísimo más nuestros objetivos.
  • Achievable (alcanzable): esto parece algo obvio, pero es sumamente vital que nuestra meta sea posible. Esta nos solo debe ser acorde a nuestras posibilidades y motivación personales, sino también a nuestros recursos, el entorno y el tiempo establecido.
  • Realistic (realista): muy relacionado con el punto anterior. Establecer objetivos poco realistas es contraproducente. No los conseguiremos y además, nos sentiremos fatal por abandonarlos. Eso sí, si no son metas algo ambiciosas puede que no sean lo suficientemente motivadoras para ti. Debes encontrar un punto medio entre un objetivo demasiado fácil y otro totalmente imposible para encontrar algo que de verdad sea un reto interesante y realista.
  • Time (tiempo): un elemento muy ligado a la especificidad del objetivo y el hecho de que sea medible. Establecer un tiempo para cumplir tu objetivo es otro punto vital. Obviamente, un Propósito de Año Nuevo tiene un tiempo de 1 año, aunque para su cumplimiento, es recomendable establecer varios controles periódicos de los que te hablaré más adelante.

3) Tener un plan de acción:

Para mí, un plan de acción es un elemento imprescindible de toda gran meta. En realidad, estamos hablando de conjunto de engranajes que logran que la máquina funcione y tire para adelante.

Es realmente lo que te hará moverte del punto A al punto B y conseguir cumplir con tus Propósitos de Año Nuevo. Pero, ¿cómo diseñar uno que sea infalible?

Vamos a coger un ejemplo sencillo. Imagínate que quieres ponerte en forma.

De acuerdo. Ese es un propósito muy general. Siguiendo las normas SMART, debes ser algo más específico.

Para final de 2019 me gustaría estar corriendo 10 km, 3 días a la semana. Además, haré 50 abdominales 2 días a la semana además de sesiones de tres sesiones de Yoga semanales de 1 hora cada uno”.

Si tienes una vida sedentaria, es bastante obvio que no puedes empezar el día 1 de enero haciendo esa barbaridad de deporte. No solo porque puedes lesionarte, sino porque no pasarás de la primera semana y abandonarás tu objetivo.

La clave reside en hacer un plan de acción que sea progresivo en el tiempo. Este nos debe llevar del punto A en el que nos encontramos ahora (vida sedentaria) al punto B (vida activa).

Estos son los elementos que deberás tener en cuenta para diseñar tu plan de acción:

Hacer un Calendario:

Tu objetivo anual es estar haciendo esa cantidad de deporte para diciembre. Pero no hay razón de agobiarse ya que tienes 12 meses por delante en los que puedes incrementar progresivamente tu actividad física, creando así un hábito y consiguiendo tu objetivo sin esfuerzo.

En mi caso, escribo unos Propósitos de Año Nuevo que son totalmente provisionales. Es decir, según va avanzando el año, pueden aumentar o disminuir (de eso ya te hablaré más adelante).

Además de esto, establezco una evolución progresiva anual, que una vez más, es totalmente provisional.

Es decir, que si quiero estar corriendo 10 km en diciembre de 2019, para julio deberé haber llegado por lo menos a los 5 km, y para marzo a los 2,5. Con lo que a finales de enero deberé estar corriendo 1 km diario.

Con lo que mis objetivos por lo que respecta al running serán:

  • De aquí 1 año: 10 km.
  • De aquí a 6 meses: 5 km.
  • De aquí a 3 meses: 2,5 km.
  • A finales de enero: 1 km.

Puede que para muchos correr 1 km sea una tontería, pero para aquellos que llevan una vida absolutamente sedentaria, puede llegar a ser un verdadero reto.

Sabemos que tenemos un mes para llegar a dicho objetivo. ¿Qué hacemos entonces?

  • La primera semana de enero correremos 250 metros.
  • La segunda semana, 500 metros.
  • La tercera semana 750 metros.
  • Para la última, ya podremos llegar correr 1 km sin problema

¿Qué vemos en nuestra segunda semana que podemos llegar a correr 1 km sin problema? ¡Genial! Acabamos el mes corriendo 2 km y puede que con ese ritmo de evolución, estemos corriendo algo más de 10 km en diciembre de 2019.

Si de lo contrario la evolución no va como lo esperado, no pasa nada. Para eso está la reformulación de objetivos.

En ese caso, te permites bajar la exigencia de tus objetivos sin castigarte. Puede que llegues a diciembre de 2019 corriendo 5 km, pero ya tienes una vida significativamente más activa que en 2018. Tienes mucho de qué sentirte orgulloso.

Resumiendo un poco, esta es la forma en la que puedes crear tu calendario de tus Propósitos de Año Nuevo:

  • Antes de que acabe el año, haces una lista de lo que te gustaría conseguir para diciembre de 2019.
  • Especificas todo la acciones que llevarás a cabo para conseguir dicho objetivo.
  • Estableces un calendario provisional y progresivo de dichos objetivos y estimas dónde te gustaría llegar en cada periodo: de aquí 6 meses y de aquí 3 meses.
  • Cada mes, establecerás tus objetivos mensuales. Además, también lo harás semanalmente y añadirás pequeñas acciones relacionadas con tus propósitos en tu rutina diaria. Todo siguiendo un patrón progresivo que irás aumentando poco a poco y según tus posibilidades.

Planear las acciones concretas a llevar a cabo:

La mayoría de personas que se formulan sus Propósitos de Año Nuevo caen en el mismo error.

Los propósitos o metas son una cosa, pero ¿y qué hay de las acciones que llevaremos a cabo para cumplir con dichos objetivos?

Queremos ponernos en forma, y nuestras acciones serán ir a correr, hacer abdominales y practicar yoga. Perfecto. Pero todavía podemos ser mucho más específicos.

Qué rutas haremos los primeros días, qué ropa llevaremos, a qué hora del día podemos llevar a cabo dichas actividades, etc.

Recuerda; cuanto más específico, mucho mejor. Y para ello, la planificación es la clave del éxito.

Hacer avances progresivos gracias a la filosofía KAIZEN:

Hace ya un tiempo que la filosofía Kaizen llegó a mi vida para revolucionarla por completo. Desde entonces, planeo todos mis objetivos desde una perspectiva completamente distinta.

Esta filosofía se basa en el principio de que cualquier camino de 1.000 millas, empieza con un primer paso.

Lo importante no es empezar por todo lo alto, sino simplemente empezar.

Una vez me contaron la historia de una mujer que quería empezar a tener una vida activa, pero apenas se movía del sofá. El simple hecho de subir unas escaleras era horrible para ella. Sin embargo, el médico ya le había advertido en repetidas ocasiones de que su salud peligraba si seguía con ese estilo de vida tan nocivo.

Siguiendo los principios de Kaizen, y aprovechando que tenía una cinta de correr en su casa, se propuso caminar 1 minuto al día utilizando este aparato.

La cuestión era empezar con una meta tan ridículamente pequeña, que no supusiera ningún tipo de esfuerzo para la mujer. Eso sí, estaba obligada a cumplir todo los días.

Obviamente, su salud no iba a tener ningún tipo de mejoría solamente con esa pequeña acción. Pero lo importante no era eso, sino que había dejado un pequeño espacio en su día a día y en su propia mente para practicar algún tipo de actividad física.

A las dos semanas de haber cumplido con su pequeña meta diaria, esa mujer se sentía tan fuerte y motivada, que decidió aumentar su actividad diaria a 5 minutos, 10, 15, y luego 30.

Al cabo de unos meses, había dejado su cinta para salir al mundo y hacer unos agradables y largos paseos al aire libre. Rompió sus muros y limitaciones mentales que le decían que no podía hacer ejercicio y se empezó a interesar por otros deportes.

En poco tiempo, no solo su salud había mejorado considerablemente, sino que su vida se había transformado por completo.

Increíble, ¿verdad?

Esta filosofía Kaizen está basada en el principio de que los objetivos deben ser progresivos y se sustenta en la creación de nuevos hábitos para lograr metas que a priori pueden parecer inalcanzables.

De esta forma, se consigue que la persona no necesite hacer un gran esfuerzo para lograr sus metas diarias, adaptándolas su propia evolución y rendimiento.

Lo cierto es que hay muchos artículos y vídeos en internet que hablan del tema, pero si te interesa esta filosofía, yo te recomiendo este libro: Kaizen, un pequeño paso puede cambiar tu vida de Robert Maurer.

Utilizar la visualización:

En el artículo ¿Puede la visualización ayudarte a conseguir todos tus sueños?, quise romper algunos mitos sobre esta práctica y arrojar algo de luz acerca de su efectividad.

Si aún no lo has hecho, te animo a que le eches un ojo ya que la visualización, bien empleada, puede llegar a ser una herramienta muy potente para nuestro propio desarrollo.

Tal y como comentábamos anteriormente, cuánto más especifiques tus acciones, más posibilidades tendrás de alcanzar tus objetivos.

Cuestiones que pueden parecer banales como la ropa que llevarás o el lugar y el momento, pueden ser de vital importancia para visualizarte a ti mismo realizando la actividad.

No voy a entrar demasiado en cómo este simple ejercicio tiene un gran poder mental (demostrado científicamente) para conseguir objetivos, ya que eso puedes consultarlo en el mismo post.

Lo único que quiero que te quede claro es que esta práctica no solo te ayudará a motivarte más, sino que tu mente será capaz de hacer un click mentalizándote de que tienes la capacidad de conseguirlo.

4) Revisar tus Propósitos de Año Nuevo periódicamente:

12 meses es mucho tiempo. Además de que pueden pasar infinidad de cosas, también es muy probable de que repares en cuestiones que antes no habías tenido en cuenta.

Por otra parte, a pesar de que creas que has establecido tus objetivos bajo el principio SMART, siempre puedes cometer el error de sobreestimar o subestimar tus propias capacidades.

Además, tu situación personal y entorno puede mutar y transformarse, y puede que lo que ayer era posible mañana ya no lo sea.

También puede ocurrir que aquella estrategia que teníamos tan clara no acabe de funcionar y no estemos avanzando hacia nuestra meta.

Precisamente por esta razón, son tan importantes las revisiones y el monitoreo de nuestras metas. Gracias a ello, sabremos si nuestras suposiciones para el año nuevo y las estrategias que hemos diseñado están funcionando y ajustarlas según los resultados que estemos obteniendo.

Siguiendo con el ejemplo anterior del ejercicio, si viéramos que estamos más en forma de lo que creíamos a priori, podríamos aumentar nuestras metas y ajustarlas gracias a esta nueva información. Y lo mismo haríamos en caso contrario.

En mi caso personal, hago diversas revisiones anuales en las que valoro si lo que estoy haciendo es efectivo y si se ajusta a la realidad. Estas son las fechas clave de mis propósitos:

  • 3 meses (a finales de marzo).
  • 6 meses (a finales de junio).
  • 9 meses (a finales de septiembre).
  • 12 meses (revisión definitiva de si hemos cumplido con nuestros objetivos).

Por mucho que los Propósitos de Año Nuevo sean tan importantes, deben de ser provisionales y flexibles.

No obstante, podemos coger atajos o hacer algún que otro rodeo, pero nuestro destino debe ser siempre el mismo.

5) Encontrar una razón de peso:

¿Qué hay detrás de tus propósitos de Año Nuevo? ¿Sentirte mejor contigo mismo? ¿Tener más calidad de vida? ¿Verte físicamente más atractivo?

¿Qué es lo que te empuja realmente a plantearte esa meta?

Tener una razón de peso ligada a cada Propósito de Año Nuevo es algo absolutamente vital para conseguir nuestros objetivos.

Porque cuando te sientas perdido o desmotivado, el solo hecho de recordar qué es lo que te ha llevado hasta allí debería ser suficiente para seguir adelante.

La mayoría de mis propósitos tienen que ver con mi estilo de vida o mi profesión. Mi empuje a conseguir dichas metas es precisamente lograr tener una mejor calidad de vida, y poder trabajar y ganar dinero gracias a algo que amo profundamente.

Cuando un día me siento desfallecida o tengo muchas dudas, releo mis propósitos y las razones que me han llevado a tomar ciertas decisiones y automáticamente mi motivación se activa de nuevo.

¿Recuerdas lo que te dije acerca de escribir tus propósitos? No solo debes tener claro qué quieres conseguir, cuándo y cómo, sino también POR QUÉ.

Ese POR QUÉ será tu guía y tu luz en tus momentos más oscuros.

6) Solo un objetivo a la vez:

En el artículo sobre la visualización y la consecución de objetivos ya hablamos de la limitada atención humana. La realidad es que no podemos focalizarnos adecuadamente en más de una cosa a la vez. Eso es así.

Bueno, miento. En realidad, sí que podemos, pero no solo tardaremos más en acabar nuestras tareas, sino que los resultados serán horriblemente mediocres.

Una vez escuché una frase que cambió mi forma de trabajar por completo: “No hay nada más agotador que una tarea a medias”. Completamente cierto.

Nuestro cerebro es mucho más eficiente cuando centramos todas nuestras energías y recursos en un objetivo en concreto. De otra forma, caeremos en el error de diversificar demasiado nuestros recursos y energías obteniendo unos resultados no demasiado buenos.

Igual que ocurre con cualquier tarea, lo mismo nos pasará con los Propósitos de Año Nuevo.

¿Significa que tan solo debo plantearme un propósito cada año? ¡En absoluto!

La media de propósitos que se recomienda oscila entre los 3 y los 7 (dependiendo de tus capacidades). Aquí deben combinarse metas personales y profesionales. Eso sí, mi recomendación es que te centres en una a la vez.

No puedes empezar el día 1 dejando de fumar, cambiando tu dieta, levantándote a las 5 de la mañana para ir a correr y leyendo una hora cada noche. Eso son demasiados hábitos para implementar a la vez. Y nuestra atención, al igual que nuestra fuerza de voluntad, es limitada.

¿Recuerdas lo que dije acerca de los hábitos? Son tareas que realizamos día a día de forma mecánica y que no conllevan ningún esfuerzo. Pero para crearlos, sí que vamos a tener que dar el callo.

Si empezamos con un montón de nuevo hábitos a la vez, lo más probable es que fracasemos. Recuerda el dicho: quien mucho abarca, poco aprieta.

Puedes empezar enero proponiéndote incorporar un nuevo hábito. Una vez veas que lo tienes dominado, vas a por el siguiente, y así sucesivamente.

Además, a medida que vayas mejorando en tus metas y objetivos, te irás sintiendo más y más realizado contigo mismo y tu motivación subirá como la espuma.

7) Empieza hoy con tus Propósitos de Año Nuevo:

Quizás este sea uno de los errores más comunes que cometemos las personas cuando nos proponemos un nuevo objetivo.

De hecho, la gran mayoría de los Propósitos de Año Nuevo caen en saco roto ya que ni siquiera se comienzan. ¿Por qué? Por la tan temida procrastinación.

El clásico: “Mañana empiezo la dieta”.

No perdona. De mañana nada. EMPIEZAS HOY.

Esto también lo relaciono con otro de los errores más comunes y uno de los pensamientos más contraproducentes que podemos tener: esperar a sentirse en el ánimo y en el estado motivacional adecuado para empezar.

Otra de las frases (que no recuerdo dónde la leí) que más me han cambiado la vida es una que dice: “No tienes que esperar a sentirte bien para actuar, debes actuar para esperar sentirte bien”.

¿Sabes eso que dicen de que el dinero llama al dinero? Bueno, algo parecido ocurre con la motivación y la acción.

Cuando tengas un día de mierda (perdón por la expresión), prueba a dedicar unos minutos a realizar una de esas tareas que tanto has estado procrastinando. Estoy segura de que cuando la completes, te sentirás tan increíblemente bien que querrás seguir haciendo más cosas.

Es precisamente por esta razón, que es muy importante que en tu sofisticado plan el primer paso sea alguna acción que puedas realizar HOY MISMO, o mejor todavía, AHORA MISMO.

¿Y cómo evitar esa pereza y desidia de los primeros días? Pues utilizando la estrategia Kaizen.

Si tu primer paso es tan sumamente sencillo no necesitarás apenas fuerza de voluntad para levantar tu culo del sofá.

Así, sin pensarlo y sin esfuerzo, ya podrás decir que HOY mismo has empezado a cumplir con tus propósitos. De esta forma, estarás un paso más cerca de tus metas que ayer.

Solo hace falta un pequeño empuje para que la rueda empieza a deslizarse por la pendiente.

+ BONUS:

Como verás, todas estas claves que aquí te he expuesto no están aisladas unas de otras, sino que forman parte de un sistema. Si una de las piezas de este engranaje fallara, es probable que todos nuestros esfuerzos no lleguen a ningún lado.

Mi clave bonus no tiene tanto que ver con un componente más de este sistema, sino más bien, con algo que quiero que tengas presente si en algún momento fallas.

Es probable que empieces con tus propósitos, y llegues a final de año sin haberlos cumplido del todo. De hecho, esto es algo que todos los años me pasa a mí misma.

¿Significa eso que debes fustigarte por ello? En absoluto.

Aunque te hayas planteado perder 15 kg en un año, y tan solo hayas perdido 5 kg, esos 5 kilitos no te los quita nadie. Ya has conseguido algo que en 2018 no tenías.

Pero no solo será importante considerar esa consecución parcial de tu meta, sino todo lo que habrás aprendido por el camino. Habrás pasado de tener un estilo de vida a otro completamente distinto.

Habrás aprendido a proponerte un reto, diseñar un plan y llevarlo a cabo (con más o menos éxito). Y por el camino, también habrás empezado a confiar un poquito más en ti.

Tu recompensa no solo será haber perdido esos 5 kg, sino que también habrás obtenido un aprendizaje de un valor incalculable. ¿Y sabes qué? Que seguramente, después de esta experiencia, tendrás más poder y capacidad de afrontar nuevos retos y metas.

No ocurre nada en la vida de lo que no podamos aprender.

Recapitulando:

Sé que ha sido un post muy intenso y largo, pero espero haberte ayudado en algo.

Para que quede todo un poco más claro, aquí tienes un resumen de los puntos más importantes que hemos tocado en este artículo:

ERRORES QUE COMETEMOS CON LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO:

  1. Ser poco realistas.
  2. Confiar demasiado en nuestra fuerza de voluntad en vez de intentar implementar hábitos a largo plazo.
  3. No especificar nuestros objetivos adecuadamente.
  4. Tener demasiados objetivos a la vez.
  5. No contar con un plan de acción bien diseñado.

CLAVES PARA CONSEGUIR CUMPLIR CON NUESTROS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO:

  1. Escribir nuestros objetivos.
  2. Formular los propósitos con la fórmula SMART.
  3. Diseñar un plan de acción.
  4. Revisar los objetivos periódicamente.
  5. Encontrar una razón de peso que nos motive a cumplirlos.
  6. Focalizarse en un objetivo a la vez.
  7. Empezar HOY.

Sin más, hoy ya me despido. Me encantaría que me dejaras un comentario en caso de tener dudas acerca de este tema. Si quieres, también puedes enviarme un correo a hello@marinarpinto.com e intentaré ayudarte en todo lo que pueda 🙂

¡Nos vemos en el próximo post!